Y sí, lloré al volverlo a contar, porque es el mejor sueño que he tenido jamás, fue maravilloso... También lloré porque quizás, muy probablemente, hubiera deseado que ocurriera... pero luego desperté, y todo era como el día anterior, seguía siendo la misma niña de ayer, la misma tonta que se empeñaba en soñar con imposibles...
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