Cada noche, me asomo a mi ventana antes de ir a dormir. Miro al cielo. Tan oscuro y a la vez iluminado, protegido por muchas de ellas, de esas estrellas que dicen que hay. Hablo con mi almohada. La pongo junto a mi en la ventana. Ella no ve más que estrellas y estrellas. Para mí, sólo una existe. La miro. Sonrío. Eres tú esa estrella que ilumina día tras día mi cielo. Eres tú esa estrella que acompaña mi Luna, esa que tanto me hace sentir. Para mí no es sólo una Luna. Es nuestra Luna. Ella es testigo de todas y cada una de las noches que sueño contigo. Con nosotros. Con miles de noches a tú lado, juntos, abrazados... Nada cuenta, tan silenciosa ella, tan capaz de guardar mis sueños en secreto, tan solo los cuchichea con esa estrella que le acompaña, contigo, mi estrella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario