Fue demasiado. Ya me superó. Crees que es solo un juego de niños. Te recuerdo que no. Que hay delante hay alguien que te ama. Que sufre por ti. Un alguien que lo ha dado todo, y que, a pesar de no obtener nada, ha seguido. No lo valoras. Cuando te veo sonrío. Cuando te vas, te anhelo. Cada día, pequeñas muestras de amor, como nadie te ha dado. Fue uno de los peores días de mi vida. Estuve con amigos, sí. Los adoro, también. Vimos una película extremadamente preciosa, por supuesto. Pero la escena que tuve ante mis ojos no me hizo ni pizca de gracia. Llegúe a casa. La cena me había sentado fatal, pues estaba bastante disgustada. Me dolía la barriga. Tras horas y horas de televisión, mis ojos se cansaron. A pesar de ello, no podía dormir. Me planté firme, y a la vez temblorosa, bajé a duras penas a la cocina. Calenté agua. Añadí un sobre de tila. La bebí. Regresé a mi cama. Continué viendo la tele, pues seguía sin conseguir descansar. La 1:30 de la madrugada, las 2, las 2:30... las horas trancurrían. Ya no daban nada en la tele. Puse un canal de dibujitos insignificantes, que me mantuvieron despierta horas más. A las 3:30 apagué mi televisor. Al fin conseguí dormir. Exactamente 4 horas y 30 minutos después, mis ojos se despegaron. Eran tan solo las 8 de la mañana. Había dormido bastante poco. Pero ya no podía más. Eso es todo lo que dormí. ¿Entiendes ahora la importancia que tienes para mí? Los niños no juegan de madrugaba, por lo que esto un juego de niños no es. Miré mi móvil. Horas después, mi amigo intentó animarme. Nada consiguió. Desayuné, para que nadie notara que algo me pasaba. Y tras ello, me senté en esta silla en la que estoy ahora, y comencé a plasmar lo que sentía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario